Esta mañana me acordé de ti, y de lo bien que me ha ido desde que no tenemos contacto. No te creas especial. Tu huida fue la primera, pero no la única. Desde que te marchaste, el ser esquivo de mis besos se ha convertido casi en un concurso reglado, aunque siempre los hay que se saltan las normas o inventan historias, como yo, que digo marchar cuando aún vives dos calles más abajo.
Te creía genio y mente. Agua para el verano y sol en invierno. Pero comencé a madurar sin tus cuidados a base de testarazos. Contigo crecer era imposile, y no lo digo porque me sacarás más de una cabeza, que también.
Y aunque no eche de menos la lluvia de papeles entre iguales, los rizos de plata, las apuestas que no ganaste, los seudónimos que no confesamos, tus teorías absurdas sobre el ser humano y las caricias que se quedaron en el tintero... esta mañana me he acordado de ti.
Mostrando entradas con la etiqueta En llamas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta En llamas. Mostrar todas las entradas
domingo, 30 de octubre de 2011
martes, 1 de septiembre de 2009
Tiempo (IX)
Pensó dejarlo estar...pues debería ser el quien le diese explicaciones por hacerle creer que quería acabar con su vida cuando en realidad sólo le roció con lluvia de una botella engañada.
Pero él, por su parte, no dio explicaciones, ni si quiera volvío a dirigirle la palabra.
Ella, que por el simple hecho de ser mujer no podía quedarse con la duda de aquel extraño arrebato, pensó investigar por su cuenta, pero como era obio no le preguntaría directamente, pues por mucho que quisiese cambiar su estúpido orgullo no iba a dejarla de lado.
"Detalles operaciones anteriores - disponible en su oficina" y como datos extraviados en una libreta de ahorros el desapareció durante un tiempo, lo que aumentaba en ella cada vez más su intriga y sus deseos por encontrar respuestas...
Dicen que el tiempo lo pone todo en su sitio, y para ella no existió mejor refrán en ese momento, pues fue el mismo tiempo quien le aclaró todas sus dudas...
Pero él, por su parte, no dio explicaciones, ni si quiera volvío a dirigirle la palabra.
Ella, que por el simple hecho de ser mujer no podía quedarse con la duda de aquel extraño arrebato, pensó investigar por su cuenta, pero como era obio no le preguntaría directamente, pues por mucho que quisiese cambiar su estúpido orgullo no iba a dejarla de lado.
"Detalles operaciones anteriores - disponible en su oficina" y como datos extraviados en una libreta de ahorros el desapareció durante un tiempo, lo que aumentaba en ella cada vez más su intriga y sus deseos por encontrar respuestas...
Dicen que el tiempo lo pone todo en su sitio, y para ella no existió mejor refrán en ese momento, pues fue el mismo tiempo quien le aclaró todas sus dudas...
viernes, 28 de agosto de 2009
Labios sellados (VIII)
-No pienso hacerlo - dijo pausadamente entre sollozos y lágrimas mirándolo sin apartar la vista que aquellosojos que tanto lo habian contado.
-¡Que te calles te digo! - Le gritó enseñando su impotencia a cada segundo que pasaba.
-Por estar callada me encuentro rociada de gasolina a estas alturas, ¿por qué crees que debo callarme ahora?
Él se guardó su mechero al igual que un par de palabras que sellaron sus labios. Se acercó en silencio hacia ella y la desató. Sin mediar palabra alguna se marchó, se marchó, dejándola alli en mitad de "quien sabe donde" y envuelta en la gasoliana que hace apenas unos minutos el mismo había derramado . Se marchó sin mirar atrás.
Ella se desplomó, se encontraba cansada de ser fuerte, se tiro de rodillas al suelo sin poder evitar seguir llorando, y sacando fuerzas de donde no las había le gritó:
-¿Es esto lo que querías?
Y sacando de su bolsillo el que sería su último cigarro, lo encendió esperando con aquello la explosión que acabaría con todo aquello, en especial sus recuerdos...
Pero no se escuchó explosión alguna, no ardió entre sus propios deseos y mucho menos entre sus propias llamas, si no que puedo fumarse ese cigarrillo con toda normalidad. Una vez más, aquello del factor sorpresa se hizo presente...
Cuando logró tranquilizarse absuerta en pensamientos que no conseguían explicarse lo que ocurría, usando un poco de la lógica que le quedaba se olío sus ropas y no era gasolina como ella pensaba, sino agua. ¡Todo por una estúpida botella de agua de 5 litros!
A cada calada que daba se daba cuenta de que él no merecía la pena, como ella siempre había supuesto...
-¡Que te calles te digo! - Le gritó enseñando su impotencia a cada segundo que pasaba.
-Por estar callada me encuentro rociada de gasolina a estas alturas, ¿por qué crees que debo callarme ahora?
Él se guardó su mechero al igual que un par de palabras que sellaron sus labios. Se acercó en silencio hacia ella y la desató. Sin mediar palabra alguna se marchó, se marchó, dejándola alli en mitad de "quien sabe donde" y envuelta en la gasoliana que hace apenas unos minutos el mismo había derramado . Se marchó sin mirar atrás.
Ella se desplomó, se encontraba cansada de ser fuerte, se tiro de rodillas al suelo sin poder evitar seguir llorando, y sacando fuerzas de donde no las había le gritó:
-¿Es esto lo que querías?
Y sacando de su bolsillo el que sería su último cigarro, lo encendió esperando con aquello la explosión que acabaría con todo aquello, en especial sus recuerdos...
Pero no se escuchó explosión alguna, no ardió entre sus propios deseos y mucho menos entre sus propias llamas, si no que puedo fumarse ese cigarrillo con toda normalidad. Una vez más, aquello del factor sorpresa se hizo presente...
Cuando logró tranquilizarse absuerta en pensamientos que no conseguían explicarse lo que ocurría, usando un poco de la lógica que le quedaba se olío sus ropas y no era gasolina como ella pensaba, sino agua. ¡Todo por una estúpida botella de agua de 5 litros!
A cada calada que daba se daba cuenta de que él no merecía la pena, como ella siempre había supuesto...
jueves, 2 de julio de 2009
Reflexiones de ella (VII)
A veces pensamos que lo sabemos todo. Creemos conocer paso a paso cada peldaño que construye la propia situación. Tenemos certeza ciega en que no dejamos ningún cabo suelto, en que nada se nos escapa.
Antes de colocarnos la soga alrededor del cuello nos gusta examinarla milímetro a milímetro, y aunque nunca nos olvidamos de nada, siempre nos falta contar con el factor sorpresa
Ese toque que añade el conocido "destino", aunque no te guste llamarlo asi o seas de los que dice que no existe, para que engañarnos, nadie puede decirlo con certeza, o al menos nadie que apueste todas sus fichas al escepticismo.
Ése puede jugar contigo a su antojo, puede dejar que te ahorque con toda la facilidad del mundo o en un ultimo momento, puede hacer aparecer un desgaste causado por el tiempo que haga romper la cuerda y no producirte más que leves rasguños en tu pierna derecha.
A mi me gustaba echarle un pulso al destino cada vez que encontraba la situación, pero por miedo o falta de experiencia, el siempre acababa gritandome: "jake mate"
Antes de colocarnos la soga alrededor del cuello nos gusta examinarla milímetro a milímetro, y aunque nunca nos olvidamos de nada, siempre nos falta contar con el factor sorpresa
Ese toque que añade el conocido "destino", aunque no te guste llamarlo asi o seas de los que dice que no existe, para que engañarnos, nadie puede decirlo con certeza, o al menos nadie que apueste todas sus fichas al escepticismo.
Ése puede jugar contigo a su antojo, puede dejar que te ahorque con toda la facilidad del mundo o en un ultimo momento, puede hacer aparecer un desgaste causado por el tiempo que haga romper la cuerda y no producirte más que leves rasguños en tu pierna derecha.
A mi me gustaba echarle un pulso al destino cada vez que encontraba la situación, pero por miedo o falta de experiencia, el siempre acababa gritandome: "jake mate"
viernes, 26 de junio de 2009
desde la gasofa (VI)
Me rociaste de gasolina hasta las trancas y te quedaste mirándome fijamente. Ante tus ojos se impone una pequeña llama de fuego, procedente de un mechero que acaban de darte de propaganda, porque eres de los que no fuman, eres de los que piensan que fumar te jode la vida y que es preferible jodersela a los demás. Claro que también los hay que piensan que fumar sólo es un vicio y la vida un desperdicio, el tiempo te lo dirá...
Con solo un golpe de muñeca puedes acabar con mi vida, pero te no atreves. Te jode que no esté acojonada, pero lo que más te fastidia es que esté más segura que tu de que no eres capaz de hacerlo. Odias que te conozca más que tu mismo.
Y mientras me juego la vida riéndome de aquel que lleva el mando de la situación, el sudor que te resvala por la frente se hace confidente de tu miedo.
Sigo gritándote, pero sé que no me escuchas...
Con solo un golpe de muñeca puedes acabar con mi vida, pero te no atreves. Te jode que no esté acojonada, pero lo que más te fastidia es que esté más segura que tu de que no eres capaz de hacerlo. Odias que te conozca más que tu mismo.
Y mientras me juego la vida riéndome de aquel que lleva el mando de la situación, el sudor que te resvala por la frente se hace confidente de tu miedo.
Sigo gritándote, pero sé que no me escuchas...
Hablando con el orgullo (V)
-¿De qué te ries? ¿Por qué estás tan tranquila? ¡Llora! ¡Suplícame! ¡Pero deja de reirte!
-Me rio porque sé que no serás capaz de hacerlo.
-¿Estas segura? ¿Quieres ponerme a prueba?
-No necesito ponerte a prueba para saber que no eres capaz de decirme lo que sientes. Ni si quiera siendo tú el que controla la situación.
-...
-¡Vamos! ¡Quémame! ¿A qué esperas?
-...
- Dime que me quieres, y si ves que te rechazo siempre puedes marcharte y dejarme en llamas, asi, el viento se llevará mis cenizas y no quedará prueba de tu cobardía.
-¡¡¡¡Cállate!!!!
-Me rio porque sé que no serás capaz de hacerlo.
-¿Estas segura? ¿Quieres ponerme a prueba?
-No necesito ponerte a prueba para saber que no eres capaz de decirme lo que sientes. Ni si quiera siendo tú el que controla la situación.
-...
-¡Vamos! ¡Quémame! ¿A qué esperas?
-...
- Dime que me quieres, y si ves que te rechazo siempre puedes marcharte y dejarme en llamas, asi, el viento se llevará mis cenizas y no quedará prueba de tu cobardía.
-¡¡¡¡Cállate!!!!
sábado, 25 de abril de 2009
Ella y él, él y ella. (IV)
Ella y él siguen caminos totalmente distintos, son dos líneas secantes que, únicamente, tuvieron contacto en un segundo... no más.
Hace tiempo, él y ella formaban parte de la misma galaxia. Extraterrestres perdidos en el planeta Tierra, unidos por el lazo de la casualidad. Mentes totalmente diferentes con un nexo común: el placer de saber más. Ella y él llegaron a ser complementarios, formaban un todo, eran sólo uno, se entendían a la perfección y un simple cruce de miradas bastaba para comprenderse, sin necesidad de pronunciar palabra alguna.
Pero la desconfianza, celosa de tanta complejidad, decidió arrebatarles lo que más querían: el uno al otro. Desde entonces, comenzaron los miedos y las inseguridades. Ella y él no se sentian cómodos como al principio, dudaban en tener la razón, y mientras más claro tenían algo, más dudaban de que fuera cierto.
Las metáforas que en un principio enriquecian cada paso, pasaron a crear un enredo del que no sabían cómo escapar. Apareció entonces el miedo al rechazo, quien no les permetía preguntarse absolutamente nada, algo que tapaba a la sinceridad y oscurecia la verdad. La magia que existía entre sus miradas se alejó dándole paso al orgullo, y por si fuese poco, en última instancia, fueron el tedio y la falta de experiencia quienes decidieron acabar con todo.
Él y ella miran hacia el suelo cuando notan que existe contacto entre sus pupilas.
Ella y él se necesitan, pero se niegan a reconocerlo.
Él y ella ahora son dos desconocidos. Seres de otro mundo que se necesitan para sobrevivir en este planeta, y que por separado...en fin, quien sabe, quizás deba ser así...
Dicen que cuando algo se acaba,
lo mejor es volver al comienzo de todo,
a recordar cómo empezó.
Ella es de las que opinan
que deben quedarse con el comienzo
y empezar desde cero.
Él, él es de los que prefieren olvidarlo todo
y quedarse únicamente con un hermoso recuerdo.
Y yo soy de las que piensa que
no se puede acabar con algo
que nunca llegó a comenzarse...
Lo único que perdudará para siempre
es la duda de saber cómo habría sido
el comienzo y el final verdadero
de todo este juego de alienígenas perdidos.
sábado, 18 de abril de 2009
Él (III)
Él, él era persona de pocas palabras, pero con las ideas bastante claras. No le importaba despojarse de una de sus lágrimas si el momento lo requería, ni de sonreir cada vez que charlaba con alguien de alguna de sus teorías.
Él, revolvió entre sus cajones buscando el pasaporte que le daría la oportunidad de un cambio de vida, aunque durara tan solo unos dias. Él tan solo quería llevarse en su maleta a una persona, pero sabía que lo esperaría. "Son sólo siete días", palabras que una y otra vez él se repetía.
Le encantaba pensar, él vivía para crear hipótesis que convencerían a los demás de todo lo que se propusiera, bueno, a todos menos a ella. A ella le encantaba echarle por tierra sus ideas para escucharlo defender sus pensamientos con garras y dientes una vez más.
Él hacía tiempo que no pensaba en ella, el estar enamorado de otra persona es un contratiempo que no te permite pensar en nadie más.
Él llevaba dos días en tierras extrañas y decidió darse una vuelta sólo, por una plaza que se situaba justo debajo de su hotel. Se sentó al borde de una hermosa fuente, paralizado, obsevando el revoloteo de las palomas que buscaban las migajas de pan que una niña les lanzaba, con mirada asustada, desde la silla donde se tomaba un enorme batido de chocolate.
Como un melancólico quinceañero le escribió un mensaje a su "algo", como a él le gustaba llamarla, en el que sólo escribió "te necesito". Pasaron las dos horas siguientes con mensajitos y sonrisas que le delataban de estar, si no enamorado, bastante marcado por esa persona.
Pero un mensaje lo descolocó por completo...
...un mensaje de ella.
Él, revolvió entre sus cajones buscando el pasaporte que le daría la oportunidad de un cambio de vida, aunque durara tan solo unos dias. Él tan solo quería llevarse en su maleta a una persona, pero sabía que lo esperaría. "Son sólo siete días", palabras que una y otra vez él se repetía.
Le encantaba pensar, él vivía para crear hipótesis que convencerían a los demás de todo lo que se propusiera, bueno, a todos menos a ella. A ella le encantaba echarle por tierra sus ideas para escucharlo defender sus pensamientos con garras y dientes una vez más.
Él hacía tiempo que no pensaba en ella, el estar enamorado de otra persona es un contratiempo que no te permite pensar en nadie más.
Él llevaba dos días en tierras extrañas y decidió darse una vuelta sólo, por una plaza que se situaba justo debajo de su hotel. Se sentó al borde de una hermosa fuente, paralizado, obsevando el revoloteo de las palomas que buscaban las migajas de pan que una niña les lanzaba, con mirada asustada, desde la silla donde se tomaba un enorme batido de chocolate.
Como un melancólico quinceañero le escribió un mensaje a su "algo", como a él le gustaba llamarla, en el que sólo escribió "te necesito". Pasaron las dos horas siguientes con mensajitos y sonrisas que le delataban de estar, si no enamorado, bastante marcado por esa persona.
Pero un mensaje lo descolocó por completo...
...un mensaje de ella.
viernes, 17 de abril de 2009
Ella (II)
Ella está cansada, le cuesta trabajo hasta el respirar. Por fin llega el autobús, tan solo le quedan dos horas de camino para poder llegar a casa, dos horas que más tarde se convirtieron en tres.
Ella se acomoda en el último asiento, como siempre, y se aferra en su música pasando a toda velocidad aquellas canciones que le regalaban malos recuerdos. Ella pega su cabeza a la ventanilla y nota el incómodo run-run al rozar su frente con el crsital, pero hoy no le molesta.
En la fachada de un bloque, ella, pudo leer perfectamente "Te quiero princesita", escrito con spray negro y donde se observaba con claridad que no era producto de un experto, sino de alguien que quería pedirle perdon a una persona muy especial, o simplemente demostrarle de alguna manera lo que sentía. Ella odia los principes, las princesas y el fueron felices y comieron perdices, pero no pudo evitar que una lágrima se escapase de la prisión donde se encontraban todas encerradas, custodiadas por el dragón del orgullo y prisioneras de la bruja del reino oscuro de los sueños y los deseos.
Ahora, ella no puede quitarse de la cabeza fotogramas que se reflejan a gran velocidad por su subconsciente, fotogramas que le gritan algo que ella no quiere oir.
Y para qué seguir más...
Sólo decir que tras las tres horas, ella, llegó a casa deseando cantar, gritar y bailar al ritmo de lo primero que sonara en la radio, para olvidarse de todo y empezar la semana desde cero.
Ella puso la radio, pero escuchó esa canción...
Ella se acomoda en el último asiento, como siempre, y se aferra en su música pasando a toda velocidad aquellas canciones que le regalaban malos recuerdos. Ella pega su cabeza a la ventanilla y nota el incómodo run-run al rozar su frente con el crsital, pero hoy no le molesta.
En la fachada de un bloque, ella, pudo leer perfectamente "Te quiero princesita", escrito con spray negro y donde se observaba con claridad que no era producto de un experto, sino de alguien que quería pedirle perdon a una persona muy especial, o simplemente demostrarle de alguna manera lo que sentía. Ella odia los principes, las princesas y el fueron felices y comieron perdices, pero no pudo evitar que una lágrima se escapase de la prisión donde se encontraban todas encerradas, custodiadas por el dragón del orgullo y prisioneras de la bruja del reino oscuro de los sueños y los deseos.
Ahora, ella no puede quitarse de la cabeza fotogramas que se reflejan a gran velocidad por su subconsciente, fotogramas que le gritan algo que ella no quiere oir.
Y para qué seguir más...
Sólo decir que tras las tres horas, ella, llegó a casa deseando cantar, gritar y bailar al ritmo de lo primero que sonara en la radio, para olvidarse de todo y empezar la semana desde cero.
Ella puso la radio, pero escuchó esa canción...
sábado, 24 de enero de 2009
En sepia (I)
- ¿Por qué no dejamos de hacer el idiota? (le preguntó ella con esa sonrisa pícara que a él tanto le gusta y una ceja levantada en búsqueda de la contestación)
**¿De qué hablas? (y su expresión de sorpresa falsa lo delató una vez más)
- ¿De qué crees que puedo hablar?...Estoy cansada. Podriamos dejar esta farsa, de jugar con lo ficticio, aparcar por un momento las mentes y disfrutar del momento. No sé por que aun seguimos fingiendo sobre algo que nos perjudica a ambos, además, si el miedo nos puede a los dos esta situación caerá por el peso de su propio tedio.
**...
- No te quedes en silencio, tan solo di algo. LLámame loca si no tengo razón, contestaré con otro de mis sin-sentidos y solo será un lapsus del momento, una tontería más...pero si tengo razón reconoce que la llevo y dame las gracias por echarle el valor a decir lo que los dos temiamos.
Él, pensativo, aunque en realidad en ese momento su mente no pensaba absolutamente nada, no apartaba su mirada de los ojos de ella. La telepatia que durante tanto tiempo y entre carcajadas habían ensayado se hizo palpable en el ambiente, y ni si quiera fue necesaria la primera letra de cada palabra, pues podian leerse el pensamiento sin decir nada.
**El loco soy yo, loco por no atreverme a decirte antes todo esto, más que loco, cobarde por aferrarme a un falso final del que solo yo tenia constancia, porque si te soy sincero aun no imagino esta situación, no...no me lo creo.
- Pues creelo porque no ha acabo aqui...yo solo te di ese empujoncito que buscabas y que no sabias donde hallarlo, ahora te toca a ti a ayudarme a hacer el resto.
** ¿Ayudarte a qué?
- A poder estar al mismo estadio que tú, quiero compartir escalón contigo, y necesito que me ayudes a subir...
**¿Hablamos de compromiso?
- No, no hablo de que quiera casarme contigo, unicamente digo que solo beso a chicos con los que me casaría. (Y se le escapó una fugaz sonrisa de la comisura derecha de sus labios).
** Eso me suena...
Solo puedo decir que ela dio un salto de la cama, todo había sido un sueño, se somo a la ventana y como en sus sueños, aún llovía,
Seguro que simplemente llovía para hacer más cálida la postal color sepia, y que la última imagen sea una mirada, una mirada que nunca llegó a existir.
**¿De qué hablas? (y su expresión de sorpresa falsa lo delató una vez más)
- ¿De qué crees que puedo hablar?...Estoy cansada. Podriamos dejar esta farsa, de jugar con lo ficticio, aparcar por un momento las mentes y disfrutar del momento. No sé por que aun seguimos fingiendo sobre algo que nos perjudica a ambos, además, si el miedo nos puede a los dos esta situación caerá por el peso de su propio tedio.
**...
- No te quedes en silencio, tan solo di algo. LLámame loca si no tengo razón, contestaré con otro de mis sin-sentidos y solo será un lapsus del momento, una tontería más...pero si tengo razón reconoce que la llevo y dame las gracias por echarle el valor a decir lo que los dos temiamos.
Él, pensativo, aunque en realidad en ese momento su mente no pensaba absolutamente nada, no apartaba su mirada de los ojos de ella. La telepatia que durante tanto tiempo y entre carcajadas habían ensayado se hizo palpable en el ambiente, y ni si quiera fue necesaria la primera letra de cada palabra, pues podian leerse el pensamiento sin decir nada.
**El loco soy yo, loco por no atreverme a decirte antes todo esto, más que loco, cobarde por aferrarme a un falso final del que solo yo tenia constancia, porque si te soy sincero aun no imagino esta situación, no...no me lo creo.
- Pues creelo porque no ha acabo aqui...yo solo te di ese empujoncito que buscabas y que no sabias donde hallarlo, ahora te toca a ti a ayudarme a hacer el resto.
** ¿Ayudarte a qué?
- A poder estar al mismo estadio que tú, quiero compartir escalón contigo, y necesito que me ayudes a subir...
**¿Hablamos de compromiso?
- No, no hablo de que quiera casarme contigo, unicamente digo que solo beso a chicos con los que me casaría. (Y se le escapó una fugaz sonrisa de la comisura derecha de sus labios).
** Eso me suena...
Solo puedo decir que ela dio un salto de la cama, todo había sido un sueño, se somo a la ventana y como en sus sueños, aún llovía,
Seguro que simplemente llovía para hacer más cálida la postal color sepia, y que la última imagen sea una mirada, una mirada que nunca llegó a existir.
pongamos que hablo de...
En llamas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)