Buscando barca perdí mis mares
y me encontré a la deriva
de tus piernas, prisionera.
Y sin timón ni timonel
ni cartas de navegación
recurrí de nuevo a las olas.
Me aprisionan, me estrechan
incluso me roban el aire.
Me revuelcan sobre sus orillas.
No pude aprender a vivir
sin sus aguas ardientes,
sin tus manos heladas.
No pude seguir nadando
prisionera de mi, libre de ti,
dueña de nadie.
Buscándote perdí tus mares.
Ahora me anclo a tu barca,
a tu olas. Anclada a ti.