lunes, 18 de octubre de 2010

Sra. Monfort

Mi madre ha vuelto a encenderme la luz de golpe gritándome que un día de estos me voy a quedar ciega, y en lugar de llevarle la contraria, me he imaginado analizando con las yemas de mis dedos cada facción del primer extraño que se me acercase una tarde de martes cualquiera.

Cierto es que vivo en las sombras, que me gustan las velas y el olor a incienso quemado de esos que venden a orillas del río Támesis. Y que siempre que puedo fumarme un cigarro a oscuras me pierdo entre el humo incandescente, lo único que arde ahora en mis labios.

Estaba tan encerrada entre las palabras de Nuria que no me percaté de que el invierno está llegando y anochece antes. No era consciente de que llevaba horas frente a ese libro hasta que mi madre me eclipsó con las bombillas de consumo reducido. "Pienso terminarlo hoy", fue lo único que le contesté, y se marchó sin ni siquiera pedirme que bajara a tirar la basura, pues mi tono de voz le bastó para advertir que era una de mis afirmaciones sin negociación (como cuando le digo que estoy cansada y caigo rendida en menos de 5 minutos. O cuando le prometo no salir un sábado noche, por mucho que llore mi teléfono, porque prefiero que soñemos que yo se cantar y ella bailar sevillanas, mientras vemos se llama copla).

Nuria no es más que un personaje de ficción. Nuria se enamoró y dejó de vivir porque alguien la necesitaba. Nuria quería dejarlo todo por alguién que no abandono nada por ella. Nuria se escondía entre las sombras. Nuria, sin saberlo, se enamoró de las palabras.

Nuria vive en un libro que ahora descansa en la estantería de la mujer que te hace estremecer con sus gestos y su mirada por encima de las gafas viejas. Libro que lleva meses viviendo en mi mochila y me leí casi entero en una tarde. Porque un libro es una de esas pequeñas cosas que no te abandona.

Te marchas, lo olvidas, y cuando vuelves siempre está ahí. Sin preocupaciones, con una sonrias y el marcapáginas donde lo dejamos. Cuando el mundo gira muy deprisa y todos van a un paso distinto al tuyo, él te sabe esperar y se convvierte en un buen lugar para aislarse, para descansar.

"Hay peores cárceles que las palabras" (C. R. Z)

3 comentarios:

  1. -Porque un libro es una de esas pequeñas cosas que no te abandona.- =)Así pasa, aunque no sé cómo le haces para leer a media luz... Besos y Salu2!

    ResponderEliminar
  2. Porque un buen libro siempre está esperando que vuelvas y nunca te echa nada en cara ni se va sin ti...

    Besos!

    P.D. Me ha encantado lo de imaginarte tocando todo con las yemas...

    ResponderEliminar
  3. A mi ocurre aún peor con la música. Se me queda impregnado el coco y no deja de sonar aunque se quede muda ;)

    Besos solitarios

    ResponderEliminar

Gracias por pasarte por el bosque mágico, vuelve cuando quieras ;)