Cansada de poner la venda antes de tener la herida. Experimentar para sentir la sangre resbalar por mis brazos tras el afilado cuchillo de la realidad, esa es la sensación. Arrancar la tirita de cuajo y dejar espacio para el dolor, esa es la meta.
Rápido, sin pensar
zas!
Has ensayado tanto el llegar a ese momento que te escuecen las yemas de los dedos de practicar con falsas tiritas antes de deshacerte de la verdadera. Los brazos estan morados, e incluso cardenales negros envuelven el cuerpo tiñiéndolo de penosa desesperación. El pulso débil te derrota por segundos y el respirar se conviertó en uno de los trabajos mas duros que has llevado a cabo. Se te nubla la vista sin ser capaz de ver que tienes delante, y por unos instantes, has conseguido el tener la mente completamente en blanco, la pérdida de conocimiento es lo que tiene.
Y es que resulta gracioso que lo que comenzó por el intento de despertar de la realida finalizó con una despedida de esta, en todos los sentidos de la palabra.
Podria haber sido el ultimo dia de tu vida. Por muy trágico que suene y por la preocupacion que eso conlleva, el mayor problema que encontré fue la indiferencia.
El miedo al dolor puede ser una de las causas por las que llevo el cuerpo vendado.
mejor prevenir, pero no es venda. Es coraza lo que se necesita. Aunque si lo que se persigue es la técnica, han de doler muchos días y muchas noches, las yemas
ResponderEliminarmuuá
estaba ida desde el principio
siempre duelen tus textos... de vendas no estamos sobrados por aquí... comparte... que te las quedas todas... ^^ y más bien... lo que no te dejan es que la piel respire... ;)
ResponderEliminarme encantó!
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